And The Oscar Goes To… La Señora K

 

Fue anulado el indulto a Alberto Fujimori y no  me alegra. Yo sé respetar las canas, y me da lástima su situación personal. Pero eso no me impide decir, que no me creo el  papelito de plañidera que se ha mandado la señora K, cuando por su madre electrocutada no salió a decir esta boca es mía.

 

Señora K ¿ usted ha sido parida o desovada? Porque más parece culébrida. ¡Con qué sangre fría ordenó a su bancada rechazar la Ley Viera con la que su padre salía libre! ¡Con qué desvergüenza mandó utilizar las más execrables técnicas montesinistas, para grabar a su propio hermano y desaforarlo! Usted, producto de una enfermiza necesidad de poder, no tuvo el más mínimo escrúpulo para deshacerse de cualquier obstáculo que se interpusiera en sus planes… familia incluida.

 

Señora Fujimori ¿está usted bien de la cabeza? Porque solamente una mente atormentada y obsesiva puede utilizar la enfermedad de un padre, para obtener rédito político. ¡ Ya basta de tanto odio ¡ ha dicho usted, y por más que ajustaba el zoom de mi pantalla, no sabía si lo que tenía en la cara era un grano o una lágrima. Su conducta gestual, su impostada voz, y sus antecedentes… la condenan. Hasta su amigo el abogado César Nakasaki ha proclamado: "Keiko debió quebrarse antes” Pero... ¿ qué clase de política es usted? ¡Basta ya! ha dicho pero…  ¿qué sabe usted de límites? ¿ Qué la traumó  tanto para convertirse en la hermana de Calígula? Usted es la versión corregida y aumentada de su padre.

 

Yo, no me trago su teatrito. Al principio pensé que debía ser nominada al Oscar como mejor actriz dramática, pero un querido amigo me dijo que su actuación a nadie convenció. Me equivoqué de categoría, le dije, debió ser nominada a mejor actriz cómica. Usted ha perdido toda brújula. ¿ Sabe quién es David Owen? Es un médico y político británico que definió el síndrome de Hubris: mezcla de narcisismo y trastorno bipolar donde el personaje poderoso se comporta con soberbia y una exagerada autoconfianza que lo lleva a despreciar a las otras personas y a actuar en contra del sentido común. Usted califica en todo. Consígase un buen terapeuta y cúrese. Ya lo único que está haciendo es quedar en ridículo. Nadie le cree, nadie la apoya, nadie la entiende: por un lado el Presidente no debe meterse con el impresentable de Chávarry, pero por otro el Presidente sí está por encima de una decisión judicial que no le conviene. ¿Qué le pasa?  

 

Se lo dije hace dos años y medio: está cavando su propia tumba: con su mediocre mayoría congresal solo se dedicó a manipular y poner contra la pared al Ejecutivo. Sin embargo, jamás contó  con que, en una maniobra maestra, el 28 de julio el Presidente Vizcarra la sentara con la propuesta del referéndum. Le movió todito el piso, la sacó del cuadro, y como cereza en la torta ¡zás! los audios de la vergüenza, donde la Fuerza Número 1 el “señora K” la remataron. Ahora parece que llora, pero no por su padre, sino para victimizarse y pretender recuperar el terreno perdido. Ya perdió señora, asúmalo, y vaya a tratarse a su casa.

 

Finalmente señora K, déjese de usar el estribillo del odio y la venganza. Nadie la odia, nadie odia a su padre, lamentamos su situación, como seres humanos, pero no estamos en ese plano de análisis, no estamos hablando de maldades o bondades sino del sucio juego político que usted practica, y del respeto a esa independencia de poderes e institucionalidad que tanto proclama. Sin embargo, si quiere utilizar esos argumentos, me obliga a recordarle que cuando ustedes estuvieron en el poder, no desplegaron la misericordia que hoy exigen, y dice la Biblia que… con la vara que mides, serás medido.

 

  Lourdes Calderón

Abogada y entrometida 

 

 

 

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