¡Judas, Judas, PPK!

Lourdes Calderón
Una indignada más

Confiamos en usted. ¡Qué desilusión tan grande! Escucharlo el último 25 de diciembre con ese discurso que reconociendo los logros de un genocida y admitiendo sus “excesos y errores” parecía más el dictado del más fiel de los fujimoristas. ¿Excesos y errores? ¿Así se le dice ahora al asesinato la tortura y el secuestro? Recalcó usted que el indulto era humanitario ¿Califica como “humanitario” sacar a un delincuente de la cárcel por los achaques propios de un anciano, mientras otros en la misma situación están tirados en los pisos de sus pabellones babeando, desnudos o locos? ¿Y la humanidad para el resto? Ese delincuente que usted ha indultado, ha tenido la suficiente cordura y fuerza como para dar un mensaje a la nación, estaba en un penal privilegiado, en pleno uso de sus facultades y no tiene enfermedad terminal.

¿Humanitario? Humanitario era respetar a los que tuvieron que enterrar a sus muertos (si los encontraron); a los abogados que lucharon por años para que se les haga justicia. ¿Dónde quedó la humanidad para los incinerados, torturados y esterilizadas? ¿Dónde quedó su compromiso con todos los que votamos por usted, confiados en que también repudiaba la muerte y la más execrable corrupción de toda la historia, como argumentos? Usted ha tirado a la basura el dolor y el trabajo de los que por años construimos una dignidad que mantenía nuestra esperanza en el sistema. Usted ha vendido su alma al Diablo y ha matado la ilusión que el Perú bueno tenía en usted. Le quedó grande la banda presidencial “Señor Presidente”. ¿Qué el Tribunal de la Historia lo juzgará? No pienso esperar tanto tiempo, usted es un Judas que vendió su investidura por unas pocas monedas, previa pantomima montada solo para salvarle el pellejo.

Muchos estábamos a favor del indulto humanitario, no somos tan fríos como usted.  Pero los hechos evidencian que fue fruto de un soterrado acuerdo que no tenía por noble objeto la gobernabilidad y la reconciliación, sino salvarse usted de la ignominia de la vacancia. Jugó no solo con el dolor de un hijo que, contando con los dedos, oraba para que no lo vacaran y así conseguir la liberación de su padre, sino con la admiración y respeto que sentían por usted, su bancada y los ministros que lo defendieron a capa y espada. Nada más calculador y repudiable.

¿Qué dejemos el odio dice usted? ¡Ese es el sanbenito de sus ex opositores! ¿Usted se fue a defender por odio al Congreso cuando lo tildaban de mentiroso y corrupto? ¿No verdad? Fue a defender su dignidad, su buen nombre. De la misma manera, todo ese pueblo que tanto ha luchado porque FUJIMORI NUNCA MÁS, sale a gritarle que se vaya no por odio, sino por principio, con esa energía y fervor que solamente mueve a los que tienen sangre en la cara. Si ese fervor no existiera, no habría Cáceres, ni Bolognesis ni Ugartes. Usted no sabe lo que es el Perú, como tanto se jactó en su campaña. Usted no sabe de inmolaciones ni de sacrificios. Mucho mejor hubiera sido que renunciara, ahora se ha sometido al triste papel de marioneta, y ya sabemos quién y desde dondequiera le irá jalando los hilos … usted ha convertido a Fujimori en el nuevo mandamás del Perú.

Le pedimos que nos salvara de las garras del fujimorismo y nos ha entregado a ellas nada menos que en Nochebuena. ¡Mejor lo hubiera el mismo día de la moción de vacancia! Por lo menos nos hubiera permitido digerir en algo ese panetón con veneno que nos tuvimos que tragar en Navidad. Mató nuestra confianza. Usted es un ladrón de esperanzas, un títere de las circunstancias, le faltó el valor para mantener su compromiso cuando debió, al conocer que no tenía los votos necesarios para quedarse, explicarlo con claridad a su gente y dejar en manos de Vizcarra la continuidad de su gobierno. Usted, no ha ganado más que tiempo, porque no sé cómo va a poder salir a la calle a inaugurar algo, y no pierda su tiempo con más mensajitos a la nación porque nadie le cree. Su tiempo está contado, y me temo que cuando el hilo de oxígeno se le acabe, devendrá el mismo resultado que tanto quiso evitar. Éste es el juicio de la Historia: usted terminará como el presidente que la traicionó. Nos ha entregado, nos ha defraudado, nos robó los votos. Su castigo será la soledad, porque si cree que el fujimorismo es su aliado ahora, no sabe cuán equivocado está. Espere nomás ese momento… y ni piense en pedirnos ayuda, porque no merece vernos más que la espalda, y en ese momento, al igual que el Iscariote, tendrá que ver a qué árbol se arrima para ahorcarse.  

LC