Vargas Llosa: La Cacasené de la Socialité

Lourdes Calderón

Abogada y Entrometida

El padre Francisco Interdonato, que en paz descanse, me enseñó que los mejores conocedores de la realidad de un país son sus literatos. Creo que se equivocó con Vargas Llosa. Ese señor entiende del Perú lo que Maduro de democracia. El Pez en el Agua debió llamarse “Buscando a Nemo” porque el señorón está más perdido que Dory. Yo creo que el efecto Preysler lo remató. Inoportuna celebración de su cumpleaños en Arequipa, de la mano de la socialité más conocida del mundo, comprando ropa, visitando lugares turísticos y recibiendo el respectivo homenaje, con una escueta y obligada expresión de solidaridad para un Piura donde estudió y descubrió La Casa Verde.

A mí me parece que el señor tiene derecho a celebrar su cumpleaños, pero sabiendo que arrastra público, y mucho más la novia, verla comprando ropa en El Ekeko, conociendo Santa Catalina y mirando el Misti de la manito de su amor, mientras otros se bañan en barro, francamente es una patinada imperdonable para quienes viven de su reputación.  

Mira Marito, la Preysler es bien forofofó, y eso te sirve en las Europas, pero acá… ¡solo para levantarle el ánimo a los famélicos damnificados, porque está tan flaca como la amistad Rodríguez! Como que aterrizas un poco, llévatela a comer un buen rocoto relleno a La Luchita, con su chicha de jora más, y una buena servilleta para que no se manche su Gucci. De repente así te ubicas en este país de cacasenos en el que naciste por accidente geográfico y tuviste la concha de legarle al inepto de Humala.

Vergüenza debiera darte venirte a festejar cuando hay gente que está sufriendo escasez, enfermedad y muerte. ¿Cacasenos nosotros? Y tú ¿qué? ¿Cacasené? Porque como ahora eres de "la" socialité, ese debe ser el apelativo que te correspondé.

¿Ya no se acuerda la vaca de cuando fue ternera? Tú estudiaste en la popular y comprometida Universidad Nacional Mayor de San Marcos, admiraste a Velasco Alvarado, y pasaste tus bohemias noches en la taberna Munich del centro de Lima. Ahora te codeas con la crema y nata del jet set, te convertiste en bipolar político, y pareces el Homero Addams de una Morticia que banaliza tu nivel de Premio Nobel, ansiosa de pescarte en matrimonio, para ojalá no, seguir de viuda negra. ¡Mira! ¡Allí tienes material para una novela Marito! ¿Qué te parece La viuda negra y el escribidor, o Travesuras de la tía mala? ¡Mira que fácil! Haces tu novela y donas el producto de las ventas por internet para que no te afecte tanto al bolsillo… ¿qué dices?

No vengas pues al Perú a darnos una cachetada a la pobreza. De nada nos sirven tus solidarias palabras. Tú no tienes excusa y es muy poco lo que puedas dar y hacer. Dona una parte de los libros que trajiste para la venta en favor de los damnificados. O de repente repite el plato con las Mil y Una Noches en Asia para que tu ridículo sirva de algo. Dile a tu novia que organice alguna cena acá o allá en favor de las familias que lo han perdido todo, en lugar de llamar la atención de los paparazzis characatos comprando un sweeter de alpaca o yendo a comer a La Nueva Palomino. Aterriza papacito, y si no, vuélvete en el mismo avión en el que llegaste. Como personalidad y como peruano, deberías estar convocando, en lugar de visitando al Presidente, salvo que le hayas ofrecido una magnífica colaboración, que no creo, porque ya estaría publicado en Hola.

Dicen que Dios perdona el pecado, pero no el escándalo. Tú ya tienes varios en tu haber y sería bueno que, si no te nace ser solidario con la tierra que te vio nacer y crecer, y de la cual obtuviste tus mejores argumentos literarios, por lo menos pasaras un poquito de incógnito, por respeto y compasión con tus cacasenos compatriotas. Además de generoso, eso… se ve elegante. Avísale a la novia.

LC.