Eliane con “Ace Si Lo Hace”

Lourdes Calderón
Abogada y Entrometida

Antes de las elecciones del 2000, en un vuelo a la ciudad de Tumbes, una italiana se sentó junto a mí e iniciamos cordial plática. Me preguntó por quién iba a votar y me dijo: “ Porque Dios libre al Perú de un presidente como Toledo”- Esta señora, era, ni más ni menos, la propietaria del hotel en el que Alejandro Toledo se alojaba en Punta Sal. Me contó que el ex presidente armaba grandes parrandas con mujeres, coca y alcohol, de las cuales participaba también la señora Karp; que ofrecían a la gente el oro y el moro y que cuando les hacían recordar sus promesas recibían por respuesta un portazo en la cara. “La peor es Madame Karp señorita”- me dijo. "Esa mujer es una bruja".

¡Y de verdad que lo parece! ¡No me van a negar que es igualita a la bruja mala del Oeste del Mago de Oz! y debe tener algunas condiciones para la hechicería, porque la “gringasha” se ha librado de varias. Para los que no saben, cuando Primera Dama, se descubrió que el Banco Wiese Sudameris le pagaba honorarios por consultoría agrícola en la off shore Blue Bay Investment, dirigida por César Almeyda, ex asesor de Toledo luego apresado por tráfico de influencias en favor del cajero de Montesinos Oscar Villanueva. El escándalo produjo su renuncia, sobre todo porque ella había declarado públicamente que no tenía más ingreso que lo que le daba su marido y porque a través de esa entidad financiera, se decía que Montesinos blanqueaba dinero.

Más tarde, la señora Karp creó la fundación Pacha por el Cambio en cuyo local, extrañamente, funcionaba también esta empresa panameña Blue Bay Investment. Cuando Almeyda fue procesado, e igual como lo hace hoy, la señora Karp lo defendió, aludiendo que se trataba de una persecución política. Toledo lo tildó de traidor, pero se tiene información que su guardaespaldas Avi Dan On lo visitó en prisión (¿¿¿???). Almeyda y Augusto Wiese (¿otra vez?) están involucrados ahora, en los Panama Papers es decir, en inversiones en paraísos fiscales. Un paraíso fiscal se usa, ya sea para evadir impuestos u… ¡oh oh maravilla!… lavar activos.

Tomen nota: Madame Karp ha trabajado en el Banco Mundial, en el Banco Europeo de Inversiones y en la División Internacional del Banco Leumi de Israel, terminando en el Banco Wiese Sudameris, de cuyos tristes antecedentes, ya hablamos. ¿Me van a decir que la señora no conoce cómo funciona el sistema y que usando “ACE si lo HACE”? ¡Por favor! La señora sabe lo que tiene que meter en la batea, y cómo la menea. De allí su cínica autosuficiencia ante la Comisión Investigadora del caso Ecoteva, explicando ¡nada!, y más bien protagonizando un show politiquero y barato, que incluyó quitadita de saco y silbatinas de galería. Pachacútec desde la cazuela aplaudía a su Colla, no sin antes secarse la baba lo que bastó y sobró para que la diva, toda oronda, se creyera que la hizo linda en el Congreso convenciendo a la platea, y… ¡ampay me salvo!

Eliane Karp se casó con Toledo en segundas nupcias por sugerencia de sus asesores de campaña… ¡y no lo soltó más! Fría, soberbia y chillona, su ácido carácter propició más de un escándalo y es bien sabido que puso el grito en el cielo cuando supo que Alejandro Toledo reconocería a Zaraí. Ese es el perfil de Madame Karp: una mujer calculadora que no tuvo escrúpulos para casarse por conveniencia; poner su know-how a disposición de un marido nada sano ni sagrado; tratar de robarle el apellido a una niña, e involucrar a su propia madre en lavado de activos. ¿Bruja? Quedó corto.  Lo que ella es... se llama delincuente.

Eliane Karp tiene la raza de tirar barro para confundir. ¿Manotazo de ahogado o miedo? Ya tuvo la osadía de decirle pobre imbécil a Federico Kauffmann Doig hace años, cuando se sintió acusada de la salida de 93 momias del país. Ella, es una hiena atrapada, que va a atacar a quién y cómo sea para librarse, menos, llorar por su honorabilidad.

Por lo que sí la veo llorar es por la plata que perdió. Dicen que Dios castiga dónde más duele, y como esta señora no tiene conciencia le pegó en el bolsillo.  Si pues, hasta al cazador más hábil se le escapa la paloma y se le fueron nada menos que veinte millones… ¡y quién sabe cuántas más! No cabe duda que el crimen, Madame Karp ... no paga. Que así sea.

LC.