¡Ay Pinócholo qué has hecho!

Abogada y Entrometida

La Fiscalía ha pedido 18 meses de prisión preventiva para Alejandro Toledo. El ex representante de Odebrecht Barata, haciendo honor a su apellido, se vendió como delator eficaz, dándole la estocada final al ex presidente de la república. Veinte millones de dólares depositados en una empresa de Josef Maiman que terminaron en Ecoteva y fueron utilizados para comprar inmuebles en Lima a nombre de la madre de Eliane Karp. Circuito cerrado: el dinero se obtuvo de coimas y se encubrió con la compra de bienes a nombre, nada más estúpido, que de la suegra. Delito consumado: lavado de activos. Alucinada decisión de un economista de Stanford que se creyó más vivo que los demás, o, la tomó borracho, lo cierto es que Alejandro Toledo no tiene escapatoria.

¡Qué hiciste Alejandro! Muchos peruanos te considerábamos como uno de los mejores presidentes del Perú; restituiste la institucionalidad; lideraste los Cuatro Suyos; recompusiste la economía y, a pesar de tus limitaciones, quedaste entrañable y casi casi, repites el plato presidencial. ¿Qué has hecho? ¿En qué momento de tus adictas alucinaciones te creíste eso de que eras sano y sagrado? Preferiste la plata a tener los sueños intactos y te olvidaste que la mentira tiene patas cortas y la nariz larga. ¡Ay Pinócholo! das pena. Ese maldito alcoholismo te malogró la vida y tu sitio en la Historia. Solo así se entiende que te hayas convertido en aquél que venciste: traidor, ladrón y asesino, porque mataste la fe un pueblo que te quería. ¡Ay Alejandro! Pasaste de Pachacútec a Felipillo en un abrir y cerrar de billetera. Te burlaste de tu raza, de tu gente, y ahora, tenemos que cargar con tu vergüenza que pesa, y empezar de cero. Cuesta arriba pues Perú, nos cagaron otra vez.

Ironías de la vida Pinócholo, podrías ocupar la misma cárcel de tu enemigo Fujimori. Bien dicen que algo tienen en común los antihéroes con su oponente, en tu caso la codicia y la mentira. Sin embargo, Alejandro, intuyo algo más. Creo que pensaste en alguna de tus borracheras, que teniendo plata dejabas de ser cholo. Sí, eso tiene que ser, porque esa parte de ti que no se acepta, esa que se cree de Stanford, debe ser la que te mareó junto con el whisky que te mandaste. Seguro te alucinaste gringo, sabiondo y pendejo y te olvidaste de la honrosa humildad de tu origen y por eso, como Dios es peruano, no te lo perdonó.

¿Y ahora qué hacemos Alejandro? ¡Cómo recomponemos a un país de corruptos, traidores, genocidas y ladrones? ¿Cómo nos libramos de Garcías, Fujimoris y Humalas ¿Cómo? Porque de ti ya lo hicimos. ¿Purita fe? ¿Sabes lo que has hecho Alejandro? No has expuesto a la tiranía otra vez, y a la más peligrosa: la extrema. Nos fregaste Alejandro, nos robaste... lo que nos regalaste.

¡Ay Pinócholo! ¡No sé si tildarte de traidor o de idiota! Ahora solo nos queda lamernos las heridas, y seguir luchando por lo que un día lograste y no ayudaste a mantener: nuestra frágil democracia. Que Dios te perdone "sano y sagrado", porque al menos yo... no.

LC.