VADE RETRO, ALAN DAMIÁN

Lourdes Calderón
Abogada y Entrometida

Para meter a Alan García en su casa, uno tiene que ser bien valiente, porque si se descuida, lo convence de que él es el dueño. Por lo menos esa impresión daba la foto que circuló por las redes, donde el ex presidente parecía el anfitrión en lugar de PPK. Me temo don Pedro Pablo, que para haberse atrevido a invitarlo, debe haber necesitado con desesperación invocar a las fuerzas oscuras. Espero que no haya tenido la idea de asesorarse con Cipriani para el exorcismo, porque ése es un demonio menor vestido con sotana, pero demonio al fin.

Fuera de bromas, que sea amigo del ex presidente no es de mi incumbencia, y seguramente debe ser un placer conversar con él, pero cuando ya requiere de su incuestionable “know how” en maña política, de la cual es el innegable gurú, me inquieta que le tenga demasiada confianza, y no por cuestiones éticas o morales, sino porque ese Belzebú está detrás de cuánta alma distraída pueda robarse.

Precisamente le cuestionaba yo, en mi blog anterior, que estaba usted muy zanahoria, y que tenía que ponerse las pilas porque si no, las hienas fujimoristas se lo iban a comer con zapatos y todo. Si por allí va la cosa, señor Presidente, siempre es inteligente recibir consejo del que más sabe, pero recuerde por favor, que Alan García no va a dudar en clavarle una artera daga, en el preciso momento que pueda explotar este encuentro.

Todavía tengo en la retina, esa agarrada de hombro que le dio Alan García, que más parecía tatuarle: “mira que me estoy callando ah”, mientras usted negaba haber conversado sobre las supuestas acciones de su esposa en una empresa vinculada a la cuestionada COSAPI por la ejecución de la Línea Dos del Metro de Lima. Ese gesto no me gustó nada, y parecía hacerle recordar el precio de un silencio que, si es como pienso, será cobrado tarde o temprano. El Apra nunca muere Señor Presidente, es inmortal como Drácula, solo se mueve en las sombras y se nutre de la sangre de sus víctimas para matarlas o convertirlas. Antes, me dio miedo escuchar a Alan decir que usted estaba siendo víctima de algunas “trampas” (y no se refería a una que otra chica). No quisiera confirmar que el poder del narcotráfico ya empezó a arrinconarlo, y lo digo, porque el príncipe de las tinieblas apristas, es un experto lidiando con ese tema y nadie mejor que él, podía aconsejarlo. Puro olfato de bruja buena ah, ojalá me equivoque.

Señor Presidente, tiene que cuidarse el frente, las espaldas y los costados. Usted, que es un “dog lover”, consígase un buen par de Rottweilers cancerberos, ésos como los de “LA PROFECÍA”, para que se trencen con un Mauricio Mulder que vale por dos Pitbull, o con una Chacón que vale por medio Dóberman. Esos perros de presa defienden a morir a su Alan Damián y a su Luzbel Fujimori. Sheput puede ser, es medio bravo y puede funcionar, pero le falta otro que vaya a la yugular, uno bien venenoso, criado en la calle. Chalaco no estaría mal, esos están bien curtidos en plana, replana, hechicería y afines, en fin, de dónde sea, pero búsquelo, encuéntrelo, y mándelo a ladrar.

Tenga cuidado, Señor Presidente, quien tiene la información, ostenta el poder. No diga todo lo que sabe, ni todo lo que siente, ponga en tela de juicio todo lo que le digan, y por favor, no confíe en esa “buena fe” con la que los buitres opositores pretenden confundirlo. Ellos no van a tener misericordia y van a esperar pacientemente a que cualquiera le pase la roña para deleitarse con su carne blanca. Usted es gente sana, no digo santa, pero parece obrar de buena leche. Los otros son unos “macucazos” y están a la espera de cualquier error para retazarlo. Si tiene algún problema muy difícil de enfrentar dígalo, pero no a sus enemigos, cuénteselo al pueblo, infórmele lo que pasa, pero eso sí, bien seguro de lo que va a hablar. Si tiene que confesar algo, hágalo con nosotros. Verá cómo sale al frente una tropa de buenos peruanos dispuestos a defender su investidura y a luchar contra el flagelo de la narco-corrupción que, solo la parte interesada, puede negar que ha infectado a todos los niveles del estado.

Al Apra Señor Presidente, como mal necesario, ni tan lejos que se enfríe ni tan cerca que se queme en las llamas de su infierno. Nunca se olvide de llevar en el cuello su medallita de San Benito y siempre que se le acerque y por si acaso, clame: VADE RETRO ALÁN DAMIÁN.