DEMASIADO PRESIDENTE PARA FUERZA POPULAR

Lourdes Calderón
Abogada

Eso que sentiste cuando te regalaron el globo en la fiesta infantil a la que te obligaron a ir y el antipático vecinito de al lado que no aguantas te lo revienta. Algo así sentí este 28 de julio cuando henchida de esperanza e ilusión por un mensaje presidencial que por fin me revelaba al estadista que siempre quise tener de presidente, vinieron los pincha globos de la bancada de Fuerza Popular a deslucir una ceremonia que estuvo impregnada de emoción, sencillez y elegancia, con una actitud incuestionablemente irrespetuosa que el periodista y escritor Renato Cisneros ya ha calificado de mezquina.  Debe ser que la emoción del momento me obnubiló porque... ¡No sé de qué me sorprendo!

La primera entrega de esta tribuna, hizo alusión a la malacrianza de Keiko Fujimori, quien, en evidente falta de respeto al presidente electo, no tuvo la gentileza de saludarlo. Este 28 de julio tuvimos que soportar la triste postura de un fujimorismo que fiel a su lideresa, y más duro que una piedra, no tuvo el más mínimo gesto de cortesía al finalizar el primer discurso que el PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA- no un cualquiera-  exponía ante el Congreso. Ojo, que no estoy diciendo que la oposición fujimorista tenía que aceptar el contenido del mensaje, sino simplemente estar a la altura del pueblo al que representan.

A pesar de ello, los gurús de la política se matan diciendo que la sangre no llegará al río, que ser malcriado es un derecho de la oposición y que finalmente Fuerza Popular apostará por la gobernabilidad. ¡Basta ya de justificaciones conciliadoras! Acá la cosa está bien clara: la desdeñable conducta del fujimorismo es originada por una sarna que apesta a crónica y es producto de una “fracasitis electoral” mal curada. Teeee diiiije Keiko: “ponte tu emplaste de llantén” y … ¡no me hiciste caso! Ahora el “rasca rasca” es severo y se expandió, y quizá se requiera de un injerto. ¡Cuidado! que ello implica reemplazar al tejido podrido por uno nuevo.

Pero allí no queda la cosa… ¡no que va! Lourdes Alcorta ha tenido la audacia de asemejar irónicamente el discurso presidencial con el “I have a dream” de Martin Luther King. Mire señora Alcorta, ¿sabe qué? para ser irónico (y se lo dice una conocedora) tiene que saber muy bien de lo que habla, porque si no, la patinada es de tal envergadura que termina con el prestigio bien fracturado. Mire usted, si no fuera por ese “sueño” no habría un Obama en la Casa Blanca.

¡Cuán estúpida puede llegar a ser la obstinación del servilismo! Lo cortés no quita lo valiente, y con un simple aplauso final, el fujimorismo ni se compraba el mensaje, ni traicionaba a la diva Keiko Kardashian (1) quien además tuvo el cuajo de dar su propio mensaje a la nación y nada menos que desde Estados Unidos, luego de haber criticado tanto el viaje a ese país que PPK realizó en campaña electoral.

Las caras de Luz Salgado y sobre todo de Kenji Fujimori eran reveladoras, creo que estaban empachados y ya no resistían seguir comiéndose un discurso que pensaron que iba a ser dado por la pelona. Se les hizo agua el plan y no pueden ocultar el más vil de los sentimientos: la envidia de no tener, no solamente lo que el otro tiene, sino lo que al otro le sobra: clase.

Si tener un Perú con agua para todos, educación y salud públicas de calidad, una administración pública honesta, un país seguro y moderno con miras al bicentenario, es un sueño, ¡PUES QUÉ BUENO QUE AL FIN ALGUIEN SE ATREVIÓ A TENERLO PORQUE SOLO ASÍ PUEDE HACERSE REALIDAD!

Una de las frases más duras de la Biblia es “NO TIRES PERLAS A LOS CHANCHOS QUE LAS PUEDEN EMBARRAR” Mucho presidente para tan magra oposición. Mucho lomo en un plato descartable. ¡QUÉ SABRÁN DE SUEÑOS LOS QUE SOLAMENTE NOS DIERON PESADILLAS! Inteligente usted señor Kuzcynski de mandar a sus generales a lidiar con los fujimoristas. Efectivamente, no tiene porqué ensuciarse con la mezquindad de sus actos.  Siga usted adelante, con la seguridad de saber que, para muchos, es usted un presidente de lujo y que los mejores aplausos que ha recibido provienen de la gente que estaba viéndolo por televisión en sus hogares o escuchándolo por la radio. Después de mucho tiempo un mensaje presidencial no aburrió, por el contrario, emocionó y dejó ver a un presidente sencillo, sensible e idealista, que dice lo que siente, habla lo que escribe y que ha revivido una fe que la vileza de ninguna mala entraña será capaz de destruir.  

LC.

 (1) Apelativo tomado de una broma de Chachi Aguilar, amiga del colegio.